PÚBLICO (STRAMBOTIC)

PÚBLICO

En la edición de hoy 2 de noviembre del diaro Público (en su blog Strambotic) se incluye un artículo-reportaje sobre el libro Veneno en dosis camufladas. La censura en los discos de pop-rock durante el franquismo (Editorial Milenio) de Xavier Valiño.

Este es su texto:

Iñaki Berazaluce

Entre 1970 y 1975, los censores de libros franquistas se ganaron un sobresueldo trabajando por las tardes en la Dirección de Cultura Popular y Espectáculos: “Los censores se encargan de visar las carpetas que se enviaban desde las discográficas para comprobar que no atentaban contra la moral, las buenas costumbres, la religión o el régimen político”, explica Xavier Valiño en el libro ‘Veneno en dosis camufladas: la censura en los discos pop durante el franquismo’.

Cientos de portadas sufrieron censura o mutilación durante los estertores del régimen de Franco, algunos por motivos tan peregrinos como llamar una canción (y a su sicalíptica protagonista) Sofía, como la entonces princesa y hoy reina jubilada. A continuación, el antes y después de algunas de las censuras más flagrantes de aquel ominoso período.

The Rolling Stones, ‘Sticky Fingers’ (1971)

El régimen franquista agonizaba, el autor de este artículo nacía y los Rolling se marcaban una de las portadas más legendarias de la historia del rock: el paquetón del actor Joe Alessandro, cargando miembro a la derecha y con una cremallera de verdad, obra de Andy Warhol. Demasiado sensual, debieron de pensar los censores franquistas, que optaron por una portada mucho más gore: unos dedos (pegajosos) saliendo de una lata de melaza.

Leonard Cohen, ‘New Skin for the Old Ceremony’ (1974)

El venerable Leonard Cohen era apenas un zagal cuando presentó este disco, cuya portada “hubiera encajado perfectamente en cualquier museo diocesano”, en palabras de Diego A. Manrique. La portada española del disco incorpora una absurda nueva ala que oculta la impudorosa mano del ángel en la entrepierna.

Doctor Pop, ‘Sofía/Lucía’ (1974)

Esto es lo que sucede cuando el censor de turno se excede en su celo profesional: la canción ‘Sofía’, un hit veraniego que habla de una chica casquivana que “se acuesta de día” y “sonríe sin dejarse en el amor atrapar”, tuvo que cambiar de protagonista y convertirse en ‘Lucía’. ¿El motivo? Alguno podría pensar que la tal Sofía era la entonces princesa, que de promiscua tenía lo justo.

La historia la trae cruda El listo que todo lo sabe.

The Who, ‘Who’s Next’ (1971)

Considerado como uno de los mejores álbumes de The Who, ‘Who’s Next’ retrataba a los cuatro miembros de la banda británica después de echar una meadita y dejar estampados sendos “fantasmas” en una caseta de hormigón (sólo hay tres, lo que explicaría lo de “¿quién es el siguiente?”). Esas guarrerías se hacen en la Pérfida Albión pero no en la reserva espiritual de Europa.

Los Brincos, ‘Mundo, demonio, carne’ (1970)

Según el cristianismo, los tres enemigos del alma son el mundo, el demonio y la carne, y no precisamente por ese orden. De hecho, para un régimen tan pío como el franquismo, la carne era el primer enemigo a batir. Que se lo digan a Los Brincos, grupo de pop inocuo, que vio censurada la portada hiperrealista creada por el pintor Claudio Bravo porque sus miembros ¡aparecían con el torso desnudo!

Eric Clapton, ‘E.C. was here’ (1975)

Seguimos a vueltas con la carne, en esta ocasión un sabroso lomo de grouppie. El título (“Eric Clapton estuvo aquí”) estampado sobre la espalda de una joven puede resultarnos ingenuo pero suponía toda una provocación para los castos ojos del tardo (muy tardo) franquismo. ¿La solución? Un primerísimo plano con el que desdibuja cualquier pista anatómica.

Veneno, ‘Veneno’ (1977)

Mira bien la fecha, porque, efectivamente, España ya era una democracia (o lo que sea) cuando Kiko Veneno y los hermanos Amador lanzaron su legendario disco ‘Veneno’. La portada original muestra una inconfundible ficha de hachís, lo que convierte la imagen en una inesperada campaña contra las drogas. La versión censurada, sin embargo, enseña un anodino sello sobre fondo marrón.

David Bowie, ‘El hombre que vendió el mundo’ (1970)

Puede que ‘The man who sold the world’ sea la mejor canción de David Bowie, por más que en España fuera vanamente traducida, como mandaban los cánones de la ortodoxia lingüística de la época. Peor nos parece que a Bowie le quitaran su falda, prenda que se anticipó al Bosé más andrógino, para ponerle unos vulgares pantalones bombachos.

Black Sabbath, ‘Sabbath Bloody Sabbath’ (1973)

La portada original del legendario disco de la banda de Ozzy Osbourne exhibía a un hombre flanqueado por íncubos y súcubos en una enorme cama presidida por el 666, el Número de la Bestia. Demasiado satánico p’al body, pensaron los censores españoles, que obligaron a reemplazar la imagen por la de la contra, mucho más “religiosamente correcta”, en la que aparece el mismo hombre en su lecho de muerte.

Velvet Underground, ‘1969’ (1969)

No me gusta que a los toros vayas en minifalda, cantaba Manolo Escobar. Y mucho menos que enseñes las bragas y medio culamen en la portada del directo de los Velvet. Con muy buen criterio, el censor plantó una enorme franja azul encima de la zona nalgable de la procaz modelo.

 

Aquí se puede consultar la edición digital:

http://www.publico.es/culturas/cinco-discos-censurados-franquismo-destrozo.html

 

 

2-11-2017

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